Cuando informar ya no es suficiente: así evoluciona Semana como plataforma de contenidos
Los canales de información se han diversificado a la velocidad de internet y, para mantenerse vigentes en la conversación, los medios de comunicación han tenido que adaptarse a nuevos formatos… o han muerto en el intento.
Semana es una de las revistas que ha sabido transformarse manteniendo la rigurosidad periodística y abordando distintos públicos a través de nuevas narrativas, formatos y experiencias presenciales.
Tras más de cuatro décadas como referente del periodismo nacional, la revista ha evolucionado hacia una plataforma integral de contenidos que combina información, formatos digitales, experiencias presenciales y nuevas narrativas para responder a los cambios culturales y de consumo de las audiencias.
Y es que los usuarios ya no solo buscan informarse a través de fuentes confiables, sino que también esperan encontrar contenidos que les permitan conectarse, interactuar y vivir experiencias, en un contexto marcado por la sobreinformación, la velocidad digital y la transformación de los hábitos de consumo, especialmente entre los públicos jóvenes.
En ese escenario, uno de los principales retos para los medios ha sido conectar con nuevas generaciones sin sacrificar profundidad ni credibilidad. No solo se trata de usar las nuevas herramientas de inteligencia artificial o colarse entre las tendencias del momento, el cambio tiene que ser cultural, estratégico y siempre acorde a los lineamientos del medio. En ese sentido, Semana ha apostado por formatos ágiles, visuales e interactivos que facilitan el acceso a la información y promueven una relación más directa con los contenidos.
La revista continúa siendo un medio sólido y de impacto, pero ese posicionamiento se ha convertido en el punto de partida para integrar nuevas plataformas y proyectos que amplían su alcance. El video, los foros, las iniciativas editoriales y los proyectos especiales hacen parte de una estrategia orientada a trascender la lectura tradicional y adaptarse a una audiencia cada vez más visual, rápida y conectada.
Esta diversificación no solo ha permitido ampliar el alcance de los contenidos, sino también fortalecer el vínculo con públicos más jóvenes, quienes esperan que la información sea dinámica, clara y accesible. En ese proceso, Semana ha transformado la manera en que se construyen y distribuyen las historias, apostando por narrativas que dialogan con distintos lenguajes y plataformas.
La evolución del medio tampoco se limita al entorno digital. La realización de eventos temáticos se ha consolidado como un nuevo espacio de interacción y discusión, especialmente relevante en el escenario posterior a la pandemia. Estos encuentros se han convertido en escenarios de conexión directa entre audiencias, marcas y voces expertas, y funcionan como espacios donde se generan conversaciones, aprendizaje y comunidad.
Para las marcas, este tipo de experiencias representan un valor estratégico al permitir una interacción emocional y directa con públicos dispuestos a escuchar, participar y recordar. Para Semana, refuerzan su rol como facilitador de debates relevantes y como puente entre distintos actores de la sociedad.
En paralelo, la versión impresa de la revista conserva presencia con más de 1,17 millones de lectores, según el Estudio General de Medios, lo que demuestra la coexistencia de audiencias tradicionales y digitales en el ecosistema de contenidos de Semana.
De cara al futuro, la revista mantiene su compromiso con la industria y las audiencias, explorando nuevos formatos, narrativas, alianzas y espacios que le permitan seguir siendo relevantes en un mundo cada vez más hiperinformado. La transformación, más que una tendencia, se consolida como una convicción editorial orientada a producir contenidos que informen, conecten y generen impacto.
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